
LAS TRES PUERTAS
El ser humano se expresa a través de la mente, de la palabra o del cuerpo. A esto en budismo lo denominamos las tres puertas.
Tenemos que tener cuidado con estas tres puertas. La palabra tiene el poder de comunicar cosas positivas pero también podemos dañar con ella. A lo largo de toda nuestra vida estamos utilizando este poder de la palabra continuamente. Aunque el lenguaje es un medio especial para el entendimiento, deberíamos plantearnos si realmente necesitamos estar hablando todo el tiempo. Si calculamos el tiempo que pasamos hablando, comprobaremos que la mayoría del tiempo lo pasamos hablando. Al encontrarnos con un amigo empezamos a hablar y hablar; luego, si analizamos lo qué hemos estado hablando, nos daremos cuenta que la mayoría de los temas no tienen ninguna relevancia para nuestra vida.
La televisión y los periódicos son un medio de expresión y gran parte de los temas que tratan son básicamente cotilleos. Al trasladar un cotilleo que hemos recibido a otra persona, estamos malgastando nuestro tiempo, ya que ni siquiera obtenemos un beneficio como en el caso de los periódicos. Lo que en realidad estamos haciendo es manipular basura y estamos sacando esta basura de nosotros mismos, ya que tenemos que concentrar la mente en ella. Nuestra mente está produciendo una y otra vez estos conceptos. Incluso en silencio, nuestra mente siempre está funcionando y dando vueltas a este tipo de basura.
Si fuéramos capaces de reducir un poco el tiempo que dedicamos a las charlas inútiles, obtendríamos el beneficio de descansar nuestra mente, dejarla en calma. Por un lado, deseamos tener calma mental; pero por otro, no nos damos la oportunidad de tenerla. Cada vez que hablamos inútilmente, estamos impidiendo que la mente se calme. Si conseguimos refrenar nuestra habla, al mismo tiempo controlaremos nuestra actividad mental. Concentrarnos en no hablar de cosas innecesarias producirá un cambio importante en nuestra mente.
Si decimos que deseamos ser felices y tener paz mental, debemos entender que la paz mental no consiste en que el resto de las personas no hagan ruido o no nos molesten. Nosotros tenemos realmente que querer esa paz y generarla. Una persona está más centrada y tiene más capacidad mental, cuanto menos tiempo dedica a la charla, especialmente a la charla innecesaria.
Normalmente, si nos piden hablar en público la mayoría denegamos hacerlo. Cuando una persona rechaza hablar en público, suele coincidir con el tipo de persona que siempre está hablando. Si hubiera algo importante en esas charlas que hacemos con los amigos y otras personas, merecería ser puesto de manifiesto en público y sin embargo, no es así.
Antes de salir a la calle nos arreglamos, procurando tener buen aspecto, ¿por qué? Porque otras personas nos van a ver. Del mismo modo, deberíamos tener en cuenta que lo que decimos también tiene un aspecto que va a ser recibido por otros y vigilar cada vez que hablamos y otros nos escuchan, si estamos diciendo algo positivo.
Normalmente no somos conscientes de lo que decimos porque lo que vemos es mucho más poderoso. Al hablar con alguien, si hay otra persona oyendo la conversación y se da cuenta de que lo que decimos no tiene ningún sentido, nuestra imagen pierde valor.
Cuando nos enteramos de algo que ha sucedido en la sociedad en que nos desenvolvemos, enseguida nos sentimos compelidos a contárselo a los demás sin importarnos si eso les va a interesar. Cuando hablamos algo con alguien, tenemos que pensar antes, si eso que le vamos a decir tiene alguna importancia en su vida o no.
Cuando logramos reducir la cantidad de tiempo que dedicamos a la charla inútil, al mismo tiempo estamos reduciendo la cantidad de negatividades que creamos con la palabra. La primera de las cosas negativas que se pueden hacer con el habla es mentir. A veces, cuando mentimos, no lo hacemos intencionadamente, nos ponemos a hablar y no nos damos cuenta de que estamos diciendo cosas que no corresponden con la realidad. Si nos damos cuenta, no queremos echarnos atrás y seguimos en esa dirección equivocada. Se dice, que una vez que uno ha dicho una mentira, para poder salvarla tiene que decir cien mentiras más. Si queremos reducir las negatividades de la palabra, lo primero que tenemos que conseguir es hablar menos.
En los retiros, algunas veces, se guarda silencio. Para aquellas personas que no tienen el hábito de estar en silencio puede resultar muy difícil, pero si uno es capaz de guardar silencio, se dará cuenta de que al poco tiempo, empieza a sentir serenidad y paz interior. Lo que ha hecho es refrenar a la mente de una actividad innecesaria. Solo es necesario hablar para cuestiones concretas, relevantes o importantes.
Los mantras protegen la mente de dos maneras: evitan que la mente divague ya que está prendida en el sonido del mantra e imposibilitan la charla inútil, porque cuando se recita el mantra no se pueden producir otros sonidos. Cuando estamos reunidos recitando mantras, evitamos todos los aspectos negativos de las murmuraciones. Las oraciones y los mantras tienen un efecto positivo. Cuando hablamos, y no empleamos palabras agresivas, estamos obteniendo efectos positivos incluso aunque hablemos cosas normales.
En la sociedad hay distintos niveles de lenguaje. En los niveles sociales bajos se emplean habitualmente palabras muy groseras, esto se considera normal. A veces, nuestros hijos utilizan palabras groseras que han extraído de ese ambiente y al oírles nos sentimos mal, porque esas expresiones tienen un efecto negativo en las personas que las escuchan y en las que las pronuncian. Sin embargo, cuando nos enfadamos, nosotros mismos utilizamos palabras groseras y no nos damos cuenta de su efecto.
La violencia puede ser tanto física como verbal y las dos están relacionadas con la violencia mental. Para mejorar nuestras experiencias vitales debemos cuidar tanto lo que hacemos como lo que decimos y muy especialmente tener cuidado con lo que pensamos. El cuerpo, la palabra y la mente son inseparables, cualquier cosa que se haga en uno de estos niveles, afecta a los otros dos.
Si tenemos una mente tranquila y en paz, esta se va a manifestar en una buena palabra, que a su vez, va a influir en la mente de las otras personas. La capacidad de mentir no radica en el habla misma, sino que surge de la mente. Mentimos porque queremos que las cosas vayan de una manera determinada. Si no estuviera en la mente el deseo de decir algo que no se corresponde con la verdad, no surgiría el impulso de la mentira. Del mismo modo, si no tenemos la intención de dañar a alguien, no diremos palabras agresivas. Cuando nos enfadamos decimos palabras muy fuertes, porque en esos momentos nos sentimos desgraciados, totalmente insatisfechos con la situación y para expresarnos en contra de esas experiencias empleamos palabras duras.
Cuando uno tiene la mente feliz y en paz no siente necesidad de expresión verbal; el impulso de hablar viene de la mente no satisfecha, hay algo que la inquieta. Personas con un alto nivel mental tienen escasa actividad física y verbal. El habla no trae felicidad a nuestra vida. Si el lenguaje es un medio de comunicación, debemos hablar solo cuando tengamos que comunicarnos.
Pregunta.-La recitación de mantras, ¿cómo influye sobre las emociones y distintas situaciones?
Respuesta.- Hablemos de la ira, por ejemplo. Comúnmente se dice que cuando uno se enfada lo que tiene que hacer es callarse y contar internamente. Contar no tiene importancia, pero si la tiene el que tengamos la mente ocupada en algo diferente. Al contar, evitamos que la mente manifieste la agresividad, desviando su atención al contar. De modo similar, cuando tenemos la mente concentrada en el mantra, la fuerza de la ira disminuye y no puede salir al exterior. El punto está en que la mente sólo puede concentrarse en una cosa en cada momento, cuando se enfada la ocupamos con otra actividad.
Pregunta.- Habla de que el mantra sirve para desviar la atención de esa emoción negativa que estamos teniendo, pero, ¿qué hay de sanar la raíz de esa emoción negativa?
Si uno conoce el significado del mantra tiene más fuerza, porque el mantra tiene, la capacidad de eliminar la ignorancia. Los mantras son palabras muy concentradas que tienen muy diferentes significados que combaten las emociones negativas y las raíces de las emociones negativas.
Conferencia impartida por Gueshe Ngawang Sherab en Almería, en 1998, organizada por el centro Entorno de Paz
 |